En primer lugar hay que saber que el material que utiliza un principiante ha de ser el apropiado a su nivel y debe estar en buen estado. A nadie se le ocurriría aprender a conducir con un Ferrari, así también para esquiar lo mejor es empezar con material específico para debutantes. Por un lado, hay que utilizar esquís flexibles, cortos y ligeros, con los que giraremos y aprenderemos más fácilmente y que, por otro lado, serán los más baratos, éstos son los llamados "easy carving". Del mismo modo, las fijaciones deben ser de gama baja o al menos media-baja, esto es importante porque gracias a su construcción pueden evitarnos lesiones. La regulación de las mismas es también fundamental, deja que un profesional lo haga el primer día.

Las botas deberán permitir cierta movilidad de tobillos para hacernos más fáciles los movimientos a poca velocidad. La comodidad es prioritaria y en este sentido las botas de gama alta no servirán ya que son demasiado duras. Si vas a comprar el material, hay que tener especial cuidado en la elección de las botas, ya que no todas se ajustan a cualquier tipo de pie y además durarán varios años.

Una de las partes de la equipación más importante es el casco, nos protegerá no solo del frío y el sol en nuestra cabeza sino también de posibles golpes en caídas que podamos tener. También son muy importantes las gafas de sol o las gafas de ventisca en días con un tiempo más inestable. Sea cual sea el tipo, tanto la calidad como la protección deben de ser siempre aceptables pues la radiación solar en montaña y nieve es tres veces superior a aquella de la playa, incluso en días nublados.

Para finalizar, no debemos olvidarnos de la crema solar y el cacao.

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